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jueves, 9 de febrero de 2012

3. Concierto de la Real Orquesta de Sevilla. Ballet Pulcinella de Stravinski

La tercera obra del programa es el ballet Pulcinella del compositor ruso  Igor Stravinski,  nacido en 1882 y fallecido en 1971, uno de los compositores más improtantes del siglo XX.

Stravinski

Fue un encargo de Sergéi Diághilev para los ballets rusos en París, donde ya se estrenaron antes de la primera guerra mundial otros tres ballets suyos, entre ellos la rompedora "Consagración de la Primavera". Pulcinella, que hace referencia a un personaje de la comedia del Arte, fue estrenada en 1920 y es una obra clave dentro de la producción de Stravinski, ya que significa un cambio en su estilo compositivo. Supone una mirada al periodo barroco y clásico de la música, es decir, al siglo XVIII. Está compuesta utilizando fragmentos de obras de estos períodos pero desde el conocimiento musical de un compositor del siglo XX, es decir, esta música es imposible que la hubiese compuesto Bach o Mozart. Esto esta dentro de un estilo que nace por esos años llamado Neoclasicismo y del que Stravinski es su máximo exponente.

Después de componer La Consagración de la primavera (más información en los siguientes  enlace1   enlace2 de este blog), tan rupturista y primitiva a la vez, Stravinski siente un cierto vértigo. Se abren ante él todas las posibilidades, todo le está permitido. Es un autor reconocido y valorado, por lo que puede permitirse lo que quiera, pero esto produce en él gran inquietud que le lleva a buscar un cierto orden en su obra centrandose en lo conocido, en los pilares de la música occidental. Buscar en definitiva el suelo firme que le permita construir sobre él sus nuevas composiciones, y es por esta razón por la que dirige su mirada al siglo XVIII, donde los pilares del lenguaje musical están muy asentados. 

La orquesta va a tocar el vienes 17 de febrero la versión completa del Ballet, tal y como la concibió Stravinski originalmente, que incluye tres cantantes, mezzosoprano, tenor y barítono, que no desempeñan en realidad ningún papel concreto y son considerados más bien como tres instrumentos más.

La obra posee una belleza y vitalidad que no pasan desapercibidas. Se suceden 18 números que guardan una gran relación estilística entre ellos, pero a la vez son muy originales y con personalidad propia.

Dejo el siguiente enlace con una excelente versión dirigida por Claudio Abbado, y cantada entre otros por la magnífica mezzosoprano Teresa Berganza. 

Son 18 breves movimientos contados desde el enlace siguiente:

sábado, 29 de octubre de 2011

La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky (1882-1971). Parte II



Lo que Stravinsky quiere transmitir con su nueva obra necesita de una música también nueva, conceptual y estructuralmente, distinta a lo hecho hasta el momento.
La música utilizada en la consagración descarta muchos conceptos del pasado, por ejemplo, su música elimina la melodía como elemento esencial, estableciendo a lo largo de su discurso sonoro un tejido entrecortado de fragmentos melódicos que no llegan a desarrollarse, que se combinan con otros que suceden simultáneamente en el tiempo, formando una textura transparente e inconexa a la vez, y aportando toda la tensión e inquietud que Stravinski quiere aportar, como si quisiera expresar una etapa pre-racional de la historia de la humanidad.

Otro elemento destacado en su escritura musical es el uso de polirritmias (utilización simultánea de dos o más ritmos que no se perciben fácilmente como derivados uno de otro), es decir, la utilización simultánea por parte de distintas secciones de la orquesta de ritmos distintos que potencian la sensación de incertidumbre, asemejándose bastante con la disposición de los distintos sonidos de la naturaleza no controlados por el hombre.



Otro elemento de uso importante es el ostinato (diseño musical breve que se repite constantemente a lo largo de una interpretación o composición o de una sección de esta), con el que potencia la sensación de intranquilidad y miedo a lo desconocido.

Como elemento también destacable en esta música extraordinaria, el resurgir de la orquesta en el uso de timbres puros e individuales, dando una visión renovada de la textura musical, en contraposición a la mezcla, condensación y alquimia sonora propia del romanticismo, más interesado en expresar la bruma, la noche y lo oscuro que de mostrar lo luminoso y diáfano. Esta mezcla de timbres, en muchas composiciones del siglo XIX hace a veces irreconocibles los sonidos de los distintos instrumentos de la orquesta. En música se puede hablar a veces más fácilmente, o al menos más gráficamente estableciendo un símil con la pintura: Es como si pasáramos del uso de la mezcla de colores, al uso de colores puros, intensos, provocadores, excitantes, dramáticos, que nos conectan con lo más visceral y primitivo de nuestro ser, algo así ocurre en la consagración, pero desde un punto de vista musical.

Es una música creada para sentirla, no con la emoción romántica, sino con la emoción primitiva de lo no evolucionado, lejos del mundo civilizado que conocemos.

Todos los temas musicales utilizados son diferentes en cada parte, añadiendo un plus de originalidad a la partitura, ya que no hay ideas a las que se les da cuerpo a través de su desarrollo sino elementos musicales que nacen y mueren en poco tiempo.

Con esta música se asiste a un ritual intenso y brutal de comunicación con la naturaleza, donde la pulsión febril de nuestra existencia es liberada, produciendo la revitalización de todo, como la misma primavera que cíclicamente llega para hacer resurgir la vida y llenar el mundo de color y energías renovadas.

Stravinski, después de crear esta música cambió su estilo, no siguió por la misma senda, buscó caminos nuevos, pensó que éste estaba ya agotado o que no se podía llegar más lejos por aquí. El estilo de la consagración se disipa en Stravinsky en poco tiempo, aunque influyó en otros autores posteriores.

No es recomendable seguir la obra intentando ver representada en esta de forma concreta las distintas partes del argumento del ballet, sino dejándose llevar. De hecho el propio Stravinski explica esto diciendo: “La música es incapaz de expresar nada en concreto: un sentimiento, una actitud, un estado psicológico, un fenómeno de la naturaleza, etc. La expresión no ha sido nunca propiedad inmanente de la música. La razón de ser de la primera no está condicionada en absoluto por la segunda. Si, como siempre es el caso, la música parece que expresa algo, eso no es más que una ilusión, nunca una realidad”. Esta es una visión contrapuesta a la romántica

La orquesta puede asemejarse a la paleta de colores de un pintor. Cada instrumento tiene su propio color, timbre o sonoridad característica, con lo que se obtienen muchísimas posibilidades en su utilización. El pintor pinta sobre un lienzo, la orquesta en el aire, y la música que esta produce transcurre en el tiempo. La música en realidad es tiempo, nace y muere como la vida misma, no se mantiene, desaparece después de habernos hecho vivir distintas emociones, con lo que desde ese momento existe en nosotros mismos, en el recuerdo de la emoción que nos produjo, siendo así sus legítimos destinatarios.






martes, 25 de octubre de 2011

La consagración de la primavera de Igor Stravinsky (1882-1971). Parte I

Hay pocas obras que hayan significado tanto en la historia de la música clásica como La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky. Se habla de que existen dos obras fundamentales en la historia de la música, que significan un antes y un después. Una es la tercera sinfonía de Beethoven, que cierra el mundo del clasicismo, y abre el mundo nuevo del romanticismo en lo que a música se refiere, y la otra es la obra que nos ocupa, que produce un punto de inflexión en muchos conceptos existentes en el arte musical, hasta la fecha.



Se puede decir que inicia la andadura de la música moderna en el siglo XX, superando las grandes obras del romanticismo tardío. Está compuesta en una época convulsa de Europa, de caída y crisis de un imperio y de una forma de vida de una determinada parte de la sociedad que desembocaría poco después en la primera guerra mundial. La consagración está impregnada de esa crisis, lo que hace que su estilo sea tan brutal, contundente, rompedor,…. con todo lo creado hasta la fecha.

La obra fue estrenada en París en 1913, poco antes de la primera gran guerra, lo que pone de manifiesto el ambiente que se respiraba en esa época. Algunos han creído ver en esta obra un anticipo de lo que vendrá después, como ha ocurrido con las demás artes. La tragedia se respiraba en el ambiente y el artista la capta con su extrema agudeza y sensibilidad.

El París donde se estrena la obra, es el París de las vanguardias, un público ávido de novedades y que sin embargo montó un escándalo en el estreno, que sin lugar a dudas dio fama a su autor, y en concreto a esta obra.

La música surge como un encargo del empresario Serguei Diaghilev, director de los ballets rusos. Hombre con gran olfato para descubrir lo provocador y genial en el arte. Son muchos grandes compositores los que reciben encargos de Diaghilev en el comienzo de sus carreras, como el propio Stravinsky, Debussy, Ravel, Satie, Falla, Prokofiev,…. Grandes compositores de su tiempo, que fueron tentados para componer obras para la escena, y que participaron en uno de los momentos más creativos del siglo XX.



El escándalo, entre otras razones, vino dado porque una parte del público que asistió al estreno estaba acostumbrado a otro tipo de música para ballet, más melódica y menos rupturista, ya que, el espectador asiduo a este tipo de representaciones era, en esa época, más conservador en materia estética.
El argumento del ballet está situado en una época pagana, prehistórica, de una Rusia en la que se suceden los rituales de adoración a los dioses y en la que el sacrificio de una doncella, que debe bailar hasta su muerte, debe servir para obtener la benevolencia de los dioses al comienzo de la primavera. Se muestra así una visión irracional y pre-civilizada del hombre, en relación con la naturaleza y sus fuerzas telúricas, que irrumpen en la primavera rusa después de un largo y duro invierno, como una auténtica eclosión de vida en el imparable ciclo natural. Stravinski decía que la primavera en Rusia era como una explosión.




En la próxima entrada comentaré de forma más precisa la obra. La siguiente versión es una de las mejores de la pieza, corresponde a la Orquesta Sinfónica de Cleveland, dirigida por Pierre Boulez.

La consagración de la primavera, Stravinsky